ISABEL ORSI
No podía creer que fuera cierto
que el tiempo acrecentara los cariños.
Creía que el amor que se estrenaba
sería insuperable, y aún temía
que los años pudieran, corrosivos,
desgastar la frescura del principio.
Pero hoy sé que el amor traspasa el tiempo
cuando a sus alas mueve lo Infinito.
Nunca estuvimos solos en la ruta:
tuvimos Compañero de camino.
Y Aquel al que invitamos a las bodas
nos regala al final el mejor vino.
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