MARÍA DEL CARMEN LATORRE
Coordinadora del Café Literario Rosario
Traigo el corazón cansado,
los años, recuerdos, angustias;
quiero sumergirme en el mar agitado
que limpie el ayer y alivie el presente.
Llegando a la orilla,
donde Jesús me espera,
postrarme a sus pies,
hundirme en la arena.
Maestro, Raboní,
háblame, quiero escucharte,
enséñame a perdonar,
a dar amor sin esperarlo.
Tu gracia divina
me sigue llamando.
Aquí estoy en tu presencia.
Que todos mis sentido
puedan captar tu mensaje
a los signos que envías.
Un silencio profundo inunda el lugar,
traspasa mi mente, sacude mi ser.
y a los pies del Maestro caigo de rodillas.
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