La luna que preside
mis
laudes matinales
es
prueba de un amor que me supera
y
que, amoroso incide
con
besos celestiales
transformando
mi noche en dulce espera
Entre
ramas desnudas
altiva
la contemplo
envuelta
en la frescura del invierno,
en
las mañanas puras
si
se ha dormido el viento
su
luz es un abrazo casto y tierno.
Señora
de la noche
y
amante de la aurora,
eres
reina absoluta de mi cielo
y
esperas el derroche
del
sol que te enamora
cuando
el día en el alba corre el velo.
Eres
signo amoroso
de
aquel que no abandona
y
en las horas nocturnas me fecunda,
de
aquel místico Esposo
que
todo lo perdona
y
en el alba de amor y paz me inunda.

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