MARÍA DEL CARMEN REYES
¡Ay, capullo celestial
que la inocencia prodigas!,
hoy tu carita de rosa
no sabe de las espinas.
No llores coderito
que la virgen se estremece.
Mira la estrella en el cielo
por ti, sus luces enciende.
Duerme, pequeño santo.
San José, silente, vela
y arrobados los pastores,
junto a tu pesebre rezan.
Sonríete querubín,
con tu ternura infinita,
hoy tu carita de rosa
no sabe de las espinas.
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