ISABEL ORSI
Frente a un lago, en tierra montañesa,
un lago de belleza singular,
en el lejano Mar de Galilea
me he puesto a meditar.
Si esta tarde,Jesús,por esta orilla,
volviese a pasar...
Si sentado otra vez en una barca
te oyésemos,Maestro,predicar...
Si a algunos de nosotros,pescadores
lo quisieras llamar
y a una fructuosa pesca milagrosa
volvieras a invitar...
¡Oigo tu voz,Señor,como aquel día,
dos mil años atrás!:
que tengamos confianza en tu palabra
y arrojemos las redes al mar.
Si por las aguas mansas de este lago
te viésemos de nuevo caminar...
Si cuando se encresparan en oleaje
la tempestad volvieras a calmar...
Si esta tarde,ahora,en la rivera
se nos diera tu rostro contemplar
y seguirte dejando nuestras redes
y las barcas atrás...
Como entonces,Jesús,hoy a nosotros
nos vienes a buscar.
Nuevamente,Señor,por aquí pasas,
te acercas para amar.
Cae la tarde y aquí,junto a las aguas,
tu mirada nos vuelve a cautivar.
Ya es de noche,contigo nos iremos
y todo lo demás
dejaremos:
"Señor,sólo Tú tienes Palabras de Verdad".
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