MARÍA DEL CARMEN LATORRE
Suege intempestiva
como si hubiese estado
escondida en el fondo
de un oscuro mar:
la Alegría.
Una sola palabra
fue la detonante
que arrasó como un tornado,
la tristeza.
Fue un sí
que lo cambió todo.
Hizo brillar el sol, en mis ojos
se dibujó una sonrisa,
palpitó mi corazón,
renació la Esperanza.
Y comencé de nuevo.
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