CAFE LITERARIO ROSARIO
el sol ilumina y entibia,
aunque un viento helado
juega con mi pelo.
Caminar por el campo en silencio,
respirar profundamente este aire puro,
detenerme y ver en lontananza
el límite entre el cielo y la tierra, casi unidos.
Imaginar que por el sendero
"alguien" viene hacia mí,
se acerca y me acompaña.
Ya no me siento sola.
Respeta mi silencio y a mi lado camina,
Me detengo a observar a la distancia,
la casa, los árboles, los teros...
Y regreso con el paso lento
para seguir gustando
y prolongando este momento.

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