CAFÉ LITERARIO ROSARIO
Yo sentí en la entraña acariciante
donde me alimentabas
con el sabor ardiente de tu sangre
nueve lunas doradas.
Yo escuche en el péndulo altanero
de un corazón que ama
y en el gemido de tus dulces pechos
cuando me amamantabas.
Yo te aspiré en la piel , bebí tu risa,
manantial de pureza,
y en el orgullo de tu andar sin prisa
rientaba mi estrella.
Yo creci al amparo de tu sombre
y absorbí tu palabra
que fue música dulce que enamora,
cancionero del alma.
Yo conocí el amor porque tus ojos
me dieron el amor cada mañana
y descubrí cuando tu rostro
un sol en plenitud trasfiguraba.
Yen Dios creí porque tu testimonio
fue tu fe inclaudicable,¡madre amada!

No hay comentarios:
Publicar un comentario